El robo de camiones de carga es una de las problemáticas más importantes que debe enfrentar el proceso logístico. Se trata de ilícitos de carácter violento que ponen en jaque a las organizaciones y tienen un alto impacto social, ya que se ejecutan en las principales rutas del país y focos urbanos, lo que representa, tanto para las víctimas directas como para el entorno, un riesgo inminente. A continuación marcamos las Zonas Rojas en las que este ilícito se concentra en la RM, el punto donde confluye el grueso de las mercaderías que se comercializan en el país.

Miércoles 11 de enero, AM. Vecinos del sector poniente de Renca dan aviso a Carabineros de Chile respecto de actividades ilícitas, desarrollándose al interior de un sitio eriazo aledaño. Se trata del desvalijamiento y trasvasije de mercaderías de dos camiones de alto tonelaje, actividad en la que participaban, al menos 11 individuos; a plena luz del día.

A la llegada de Carabineros al recinto, los individuos se dieron a la fuga, protagonizando así una peligrosa persecución que abarcaría más de 9 comunas del Gran Santiago, en plena Autopista Central, siendo finalmente detenidos -la totalidad de los antisociales- en la comuna de San Bernardo; mientras que la mercadería -avaluada en 100 millones de pesos- fue rescatada en su totalidad.

Todo había comenzado horas antes en la Ruta 68, a la altura de Laguna Carén, cuando otro grupo de la banda criminal, interceptó e intimidó a los conductores de los camiones siniestrados, cuya carga pertenecía a un connotado retail nacional- procediendo al robo de los vehículos y al secuestro de los choferes, que posteriormente serían abandonados ilesos en Renca.

Vale mencionar que de los once detenidos -todos mayores de edad- siete tenían detenciones anteriores por delitos relacionados a lo que internacionalmente se conoce como Piratería del Asfalto.

El relato expuesto no es desconocido o inusual para los actores de la cadena logística a nivel nacional e internacional. Bien sabido es que el robo de camiones y carga en ruta es una de las principales problemáticas del proceso de transporte y distribución; eventos delictivos que dejan a su paso damnificados directos como lo son los dueños de las mercaderías sustraídas, las empresas de transporte y logística que desarrollan las operaciones, las compañías aseguradoras y, por cierto, choferes y peonetas que sufren en carne propia la violencia y riesgo vital que la ejecución de este tipo de delito acarrea.

En relación a este tipo de eventos delictivos existen aspectos interesantes de analizar, entre ellos, los modus operandi de estas verdaderas bandas criminales, cifras y estadísticas ligadas a la ocurrencia de estos eventos, así como aquellas estrategias y tecnologías implementadas por estas organizaciones en aras de concretar con éxito la reducción de las mercaderías robadas.

En el contexto evolutivo de este tipo de delitos, también resulta relevante establecer aquellos sectores de la Región Metropolitana que, en el último periodo, se han consolidado como polos de riesgo para la actividad de transporte, considerando que en ella converge cerca del 80% de la actividad de tránsito de carga terrestre del país.

DEL TRIÁNGULO Y EL GRAN SANTIAGO

Respecto a las cifras que se esgrimen en torno al robo de camiones de alto tonelaje en ruta a nivel nacional, según lo publicado por Carabineros de Chile, entre 2014 y 2017 este tipo de delitos disminuyó en un 69,3%. No obstante, si atendemos al indicador referencial constituido por las denuncias realizadas por las víctimas de estos eventos en el último periodo medido (2018), tenemos que la tendencia a la baja que se había registrado –según cifras oficiales- se rompe, ello considerando que a nivel nacional, el año recién pasado se recibieron 378 denuncias por este tipo de eventos, 25 más que las registradas durante 2017 (353).

Desde la Confederación de Transporte de Carga, en tanto, las cifras son más alarmantes, considerando que la entidad asegura que a nivel nacional se registran 3 robos de camiones al día, por un valor total aproximado que fluctúa entre los 70 y 100 millones de pesos.

Cifras más o cifras menos, lo cierto es que las bandas criminales dedicadas al robo en ruta centran su atención en cargamentos de alto valor y fácil reducción. Siendo el denominado Triángulo de las Bermudas que comprende las rutas San Antonio- Santiago, Valparaíso-Santiago y Américo Vespucio en la RM, el que concentra el 78% de los robos de camiones en el país.

Así, históricamente las zonas de mayor peligrosidad de dicho “Triangulo” lo conforman las carreteras 78 y 68, y sus cruces con la circunvalación de Vespucio en la capital, dado que por estas rutas se traslada el grueso de las mercaderías que llegan desde los puertos de la V Región a los centros de distribución del retail nacional y parques logísticos, ubicados en la periferia de la capital, principalmente en las comunas de Quilicura y Lampa (al norte) Pudahuel y Maipú (al poniente) y San Bernardo (al sur). En este entramado, Américo Vespucio es la autopista que conecta dichas carreteras y por ella transitan los camiones que transportan mercancías desde las bodegas y CDs capitalinos a las tiendas y puntos de venta, entre otros destinos.

A partir de lo expuesto, los cruces de Américo Vespucio con General Velásquez y la Ruta 68, por ejemplo, se han definido como Zonas Rojas, donde se concentran los robos de camiones en la RM. No obstante, según manifestó Paola Escobar, Gerente General para Alto Track, el panorama capitalino en torno al robo de mercaderías en tránsito incluye hoy nuevos sectores complejos, específicamente la zona norte y centro de la RM. En este contexto, la vocera sostuvo que si bien la zona sur y poniente de la R.M. siguen concentrando un alto porcentaje de robos de camiones en ruta, “el desarrollo de otros sectores de bodegaje en la R.M. en la zona norte de la capital ha generado que éstos cobren más protagonismo en este tipo de eventos. De hecho, según el más reciente estudio realizado por Alto Track, relacionado al robo de camiones, las comunas de Renca y Santiago se instauran como puntos de origen para este tipo de siniestros. Una realidad que debe tenerse en cuenta por parte de las autoridades y actores del sector”.

Según el estudio mencionado -que analizó 79 casos de hurtos a camiones en ruta durante el periodo enero-diciembre de 2018 y enero- abril de 2019- la comuna de Renca habría sido punto de origen de 10 de los robos analizados por la entidad, mientras que en la comuna de Santiago se habrían originado 8. (Ver Imagen 1). Según el documento, de la muestra aleatoria de casos un 60% se habría concretado en la RM, lo que es concordante con las cifras aportadas en las líneas precedentes.

Según el mapa de calor, desarrollado por Alto Track tras el análisis, la Ruta 5 Norte entra al ranking de las rutas metropolitanas más riesgosas, mientras que la circunvalación de Vespucio (CH70) sigue protagonizando los incidentes, en los cruces mencionados anteriormente, anexándose las conexiones con las rutas Acceso Sur y 5 Norte.

Desde Alto Track estiman que otro aspecto preocupante en torno es este tipo de ilícitos es su ejecución en la zonas carreteras más céntricas de la capital, debido a su connotación e impacto social. Como se exhibe en la georreferenciación (Imagen 1), los cruces de la Ruta 5 y General Velásquez a la altura de la Ruta 68 (que enlaza en el Santiago Centro en Av. Libertador Bernardo O’Higgins) concentran 8 de los acontecimientos analizados, lo que estadísticamente implica un 13% de participación de este sector en la ocurrencia de robos de camiones de carga en la RM.

Respecto a las mercaderías más susceptibles de robo a nivel nacional, según las autoridades y asociaciones gremiales, éstas varían de acuerdo a la zona. Así, en la zona Norte, los productos más robados son: Artículos electrónicos (Televisores y smartphones, principalmente), cobre y gasolina; en la Zona Centro Sur (VI, VII, VIII regiones) cigarrillos y alimentos; en la Zona Sur: Salmones y Madera, mientras que en la Zona Centro, en el denominado Triángulo de las Bermudas, los productos más robados son: Artículos electrónicos, alimentos (principalmente carne), vestuario y calzado.

DE LA EVOLUCIÓN DEL DELITO

Si los sectores de origen de este tipo de delitos están mutando, también lo hace el Modus Operandi, el que a estas alturas puede catalogarse como una verdadera Cadena Logística Criminal. Según, Luis Hernández, Diplomado en Seguridad para el sector logístico y Director de Servicios de Ready2Go, “las bandas dedicadas al robo de camiones de mercaderías son verdaderas ‘empresas criminales’ que operan con estructuras definidas, tecnologías de vanguardia, procedimientos establecidos e incluso poseen centros de acopio de las mercaderías robadas, desde donde las distribuyen al comercio informal y formal. Vale decir, que estas organizaciones no actúan al azar, sino con mucha inteligencia”.

En este punto, según el análisis de las entidades policiales del país, las bandas dedicadas a este tipo de ilícitos son integradas –en promedio- por 8 personas, generalmente mayores de edad; mientras que los robos se realizan por faces específicas y altamente especializadas; siendo la primera de ellas la Planificación del ilícito. “Debemos tener en cuenta que estas bandas actúan sobre seguro, ‘dateados’, como se dice en la jerga, con información clave acerca de las rutas que los camines transitan, el tipo de mercadería que llevan e incluso las tecnologías de rastreo que poseen”, indicó Hernández.

Según el relato del experto, la data de la que disponen estas bandas puede adquirirse de forma consensuada, cuando personal de las empresas afectadas son parte de esta ‘empresa criminal’; de forma unilateral, cuando especies de ‘topos’ se infiltran en los entornos de camioneros u operarios para obtener información a partir de conversaciones cotidianas; e incluso a partir del análisis histórico de las operaciones de transporte, estudiando, por ejemplo, el tipo de carga que moviliza una empresa cotidianamente, las rutas más utilizadas por sus flotas o los horarios de despacho o arribo de mercadería a los CD, bodegas o puntos de venta.

“En la mayoría de los casos, los datos para efectuar este tipo de robos se obtiene por la participación directa de personal de las empresas, pero, en otras ocasiones una simple conversación de un chofer, comentando a dónde se dirige o qué carga deberá llevar la próxima semana es material para que estas bandas actúen. De ahí que sea tan relevante establecer protocolos internos muy estrictos en torno a la información que se maneja en los diferentes estratos, porque cualquier fuga de datos – voluntaria o involuntaria- es crítica”, indicó Hernández.

En torno a la ejecución de robo, según describe el experto en concordancia con lo dicho por las autoridades policiales, esta implica la actuación de grupos específicos con tareas concretas. “Podemos identificar, por ejemplo, grupos de avanzada que siguen al camión durante el trayecto hasta el punto donde se realizará el robo. Este grupo es el que cierra el paso al vehículo y en algunos casos, intimida a las escoltas y ponen en funcionamiento inhibidores de señal GPS de los camiones, tecnologías de alto valor que los delincuentes adquieren por Internet, en la mayoría de los casos. Paralelamente, entra en acción el grupo operativo que intimida y amenaza al conductor, robando el vehículo y la carga o la mercadería, según se establezca en la planificación previa. En este paso del proceso, muchas veces el conductor es reducido y secuestrado por los antisociales para ser abandonado posteriormente”.

Tras el robo, otro grupo se dedica a la receptación del vehículo para su desvalijamiento y trasvasije. “En esta fase, muchas veces la carga es consolidada en un vehículo diferente y llevado a centros de acopio ilegal, propiedad de estas bandas criminales. Es desde estas bodegas que se realiza la distribución ilegal de las mercaderías a terceros que procederán a su venta en el comercio informal (ferias, persas e incluso a través de Internet) o en el comercio formal, en tiendas, negocios, almacenes y una gran variedad de comercios que introducen este stock ilegal a su inventario”, explicó Hernández.

Otro segmentos, en materia de robo de camiones en tránsito lo constituyen los asaltos “por encargo”, que implica la actuación de un ‘mandante’ que paga a una organización criminal para que haga el trabajo por ellos, utilizando el Modus Operandi descrito y el robo de ‘turbas’ o “por oportunidad” que es ejecutado en minutos por verdaderas hordas de delincuentes que atacan los vehículos de carga mientras se realizan operaciones de entrega de mercaderías en los puntos de venta.

En esta línea, desde Alto Track indicaron que otro tipo de robo que ha prosperado en el último tiempo tiene como víctimas a los vehículos de reparto más pequeños. En esta línea, destacaron que “este tipo de delitos afecta principalmente a empresas de reparto en general (cigarrillos, alimentación, etc.). No obstante, a partir del pujante comercio electrónico, los vehículos de reparto de esta categoría también son blanco interesante para los antisociales”. En este punto, comentaron que en la perpetración de este tipo de delitos, el nivel de planificación y logística es menor, no obstante, es igual de efectiva.

EL IMPACTO SOCIAL

Si bien, en el imaginario colectivo se pueda creer que el robo de camiones de carga es un ilícito de bajo impacto social, no lo es. De hecho, su ocurrencia afecta transversalmente a la sociedad, a nivel económico y de seguridad pública. Básicamente se trata de robos con violencia e intimidación de alta connotación social que hoy tiene a las autoridades de gobierno, policías y actores del sector en alerta.

A este respecto, uno de los actores claves en la visualización de este tipo de delitos ha sido la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) que ha impulsado un largo trabajo durante la última década, articulando esfuerzos con el Gobierno y las policías, especialmente OS-9 de Carabineros para prevenir y desmantelar bandas criminales.

Desde la asociación gremial, también se ha abordado en extenso esta problemática con la justicia y la Fiscalía Nacional, concordando procedimientos y acciones para frenar este tipo de ilícitos. Resultados ha habido, ya que gracias a la acción de la CNDC, de la mano de las denuncias de las víctimas, y en conjunto con los organismos persecutorios, se logró liquidar a dos grandes organizaciones criminales comandadas por capos mafiosos, dedicados al robo de camiones.

Cabe destacar que actualmente, está en funciones una mesa de trabajo permanente con el Ministerio del Interior y sus organismos dependientes para intercambiar información y concordar estrategias en esta materia. Paralelamente, los gremios han abordado un trabajo con el Ministerio de Obras Públicas para la creación y mejoramiento de seguridad e instalaciones de áreas de servicios en las carreteras para que los camioneros no sean asaltados en las bermas de la carretera cuando descansan.

El otro trabajo es preventivo y tiene relación con técnicas para impedir los asaltos. Lo que se puede informar es que, entre otras cosas, hay convenios suscritos con firmas de seguimiento en línea, de GPS y tecnologías avanzadas que están incorporando las empresas que se encuentran en pleno desarrollo. Sin embargo, hay que tener claridad y reconocer que todo lo que puede hacerse no basta, por la simple razón de que los delincuentes tienen a su favor la ventaja de la iniciativa para perpetrar el delito y de que no hay sistema perfecto para evitar el crimen. Por ahora, como se ha hecho, la clave está en seguir trabajando cada vez mejor para reducir los robos y asaltos de camiones e iniciar una actitud asociativa por parte de los actores de la industria para enfrentar juntos los efectos de estas conductas delictuales.

A TENER EN CUENTA

Respondiendo a la necesidad de establecer ciertos parámetros para prevenir y enfrentar el robo de camiones en ruta, en el Reporte Delitos Urbanos Emergentes, elaborado por Carabineros de Chile, la entidad realiza las siguientes propuestas:

CAPACITACIÓN A CONDUCTORES Y PERSONAL

Formar y entrenar a los choferes y operarios sobre la seguridad en ruta para que sepan cómo reaccionar en un caso de emergencia. Sobre el modo de reacción en situaciones de alto riesgo, protocolos de comunicación y planes de contingencia. Los conductores deben tener equipamiento de radio y telefonía y hay que explicarles la importancia de mantener en secreto las cargas y de no detenerse en lugares no autorizados, prefiriendo siempre las zonas de descanso establecidas para ellos. Tampoco se debe permitir que personas ajenas a su labor suban al vehículo durante el viaje.

TECNOLOGÍAS ORIENTADAS A LA SEGURIDAD

Los servicios de GPS y seguimiento satelital son muy importantes a la hora de rastrear y mantener contacto con la flota. También servirá implementar alertas instantáneas, ya sea con botones de pánico o con alarmas automáticas que informarán sobre cualquier evento extraño que ocurra, desde movimiento de carga a paradas en zonas prohibidas. Se pueden usar cámaras que funcionen con transmisión de video en tiempo real, lo que servirá para observar en todo momento el estado en que se encuentra la carga y reaccionar en caso de emergencia.

CREACIÓN DE PLANES DE CONTINGENCIA PARA INCIDENCIAS EN RUTA

Ante una emergencia se debe actuar con rapidez para atender a los conductores e informar a Carabineros inmediatamente. Es necesario crear canales de comunicación para recibir información sobre el lugar en que se encuentra el vehículo o cargamento.