Este año se cierra en medio de un escenario convulsionado por la carrera presidencial y los movimientos internacionales por los efectos de las nuevas variantes del coronavirus. Lo que sí, existe el consenso de que el 2022 será un año de incertidumbre a nivel global.

“Las proyecciones económicas para 2022 no son buenas, pues se percibe incertidumbre política, afectando inversión y empleo”, señalaba a inicios de diciembre el ministro de economía, Lucas Palacios, en medio del debate político en torno a las elecciones presidenciales que marcaron el final del 2021.
 
El último mes del año por siempre ha sido un periodo de análisis y de proyecciones, sin embargo, las condiciones políticas nacionales, sumada a la incertidumbre de los mercados por los efectos de las nuevas cepas del coronavirus en buena parte de Europa y las restricciones de mercados asiáticos hacen que este tradicional proceso de análisis se vuelve complejo, dado el nivel de incertidumbre que se vive a nivel global.
 
Sin embargo, algunas señales de los mercados nacionales y algunos anuncios de entidades públicas nacionales e internacionales pueden dar luces de lo que se puede esperar para 2022. Es inevitable al momento de hablar de proyecciones no señalar el contexto incierto que se prevé para 2022, un año de cambios para Chile por la instalación de un nuevo gobierno, la discusión de una nueva Constitución y por supuesto los vaivenes del Covid-19.
 
Reforma tributaria, alza porcentual en las cotizaciones previsionales de los trabajadores, alza en la tasa de interés por parte del Banco Central, el impulso a la inversión extranjera y los efectos de la inflación son los temas que han marcado la agenda económica interna.  Más allá de la situación política y de quién se instale en el sillón de La Moneda, lo cierto es que el nuevo gobierno deberá enfrentar un complejo escenario económico.
 
¿FRENAZO?
 
“La economía chilena está creciendo con fuerza, impulsada por un rápido lanzamiento de vacunas, un gran estímulo fiscal, los altos precios de las materias primas y el impacto a corto plazo de los retiros extraordinarios de fondos de pensiones en el consumo”, parte por señalar el apartado sobre Chile, en el informe de Perspectivas económicas de la OCDE.
 
En base a lo anterior, la previsión de crecimiento mejora de manera importante para este año, desde el 6 y7% anticipado en junio, a 12% cifra con la cual la OCDE encabeza las previsiones de un listado importante de bancos y otros organismos como el FMI que proyecta una expansión de 11%.
Este salto de PIB se logra, porque Chile tiene “uno de los lanzamientos de vacunación más rápidos del mundo, ha reducido sustancialmente los casos y las muertes por COVID.19, lo que ha permitido una apertura casi completa de la economía”, se lee en el informe.
 
Por su parte, el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central señalaba qué tras crecer, la economía se desacelerará de forma significativa en 2022, creciendo entre 1,5 y 2,5%. Por otra parte, la inflación ha seguido aumentando, ubicándose por sobre 6,5% anual, explicada fundamentalmente por la extraordinaria expansión de la demanda interna y la depreciación del peso causada por factores idiosincráticos.
 
Estos elementos se han agregado a fenómenos globales como el aumento de la demanda mundial, las disrupciones en las cadenas de valor internacional de bienes a causa de la pandemia y las alzas de precios de las materias primas. Los costos de la inflación sobre la economía ya son visibles, y se han transformado en una de las principales preocupaciones económicas de hogares y empresas. La contención de las presiones inflacionarias requerirá el retiro de las medidas de estímulo a la demanda interna desplegadas durante la crisis.
 
Así, el IPoM deja ver una alta moderación que llevaría a Chile a recorrer un camino que lo llevará desde una economía que crecería en 2021 (entorno al 12%), a una que podría registrar una nula expansión en 2023.
 
Otro aspecto importante que considerar es el nivel de consumo que impulsa a la economía. A este respecto, el Banco Central considera que el consumo privado caerá 0,2% en 2022 y 1,5% en 2023, años en los cuales no se aplicarían -hasta el momento- las transferencias en dinero desde el Fisco a los hogares en las magnitudes de 2021, en combinación con una tasa de interés que irá aumentando a modo de desincentivar el gasto.
 
LOS GRANDES ANALIZAN
 
Con una visión profunda de lo que se viene, BCI ESTUDIOS analizó el escenario chileno, reconociendo una alta volatilidad en la medida que existan indefiniciones sobre temas económicos claves. 
 
El reporte agrega que, “si la situación política se deteriora y se aleja de la responsabilidad fiscal, conllevando una profundización de la salida de capitales, el tipo de cambio podrá ubicarse en $950, siendo este un aumento de 11,88% respecto a su valor actual de 849,12. En cambio si prevalecen acuerdos responsables en materia económica y social, se situaría en $780”.
 
Por su parte, el cobre del rally “continuará ubicándose en torno a los US$4,2 la libra. Lo anterior apoyado por una caída de los inventarios del commodity a nivel mundial y un aumento generalizado de la demanda. Para los próximos años estimamos que el precio del cobre se sostenga sobre US $4 la libra, impulsado por un mayor uso de energías limpias”, agrega BCI.
 
A nivel global, Bloomberg abordó los que serían los mayores riesgos económicos para 2022, considerando que estos años del covid han estado marcados por la incertidumbre. Si bien, los análisis plantean un escenario base de una recuperación sólida con un enfriamiento de los precios y un alejamiento de configuraciones de políticas monetaria de emergencia; sin embargo, entre las amenazas globales asoman ómicron, la inflación, una corrida de los mercados emergentes, China, el consumo a nivel mundial, entre otros.  
 
Omicron: Aunque es aparentemente más contagiosa que las otras variantes, puede resultar menos mortal aún se mira con resquemor por los efectos que puedan tener. Un reequilibrio del gasto podría impulsar el crecimiento mundial al 5,1% desde el pronóstico base de Bloomberg Economics del 4,7%. Pero es necesario dejar claro que una variante más contagiosa y mortal arrastraría a las economías, lo que podría desacelerar el crecimiento de 2022 al 4,2%.
En ese escenario, la demanda sería más débil y los problemas mundiales de suministro probablemente persistirán, con los trabajadores fuera de los mercados laborales y más problemas logísticos.
 
Amenaza de inflación: A inicios de 2021, se pronosticaba que Estados Unidos cerraría el año con una inflación del 2%. En cambio, está cerca del 7%. En 2022, una vez más, el consenso prevé que la inflación terminará el próximo año cerca de los niveles objetivos.  
Ómicron es tan solo una causa potencial. Los salarios que ya están aumentando rápidamente en EE.UU., podrían subir aún más. La tensión entre Rusia y Ucrania podría causar un alza en los precios del gas. Dado que el cambio climático trae más fenómenos meteorológicos perturbadores, es posible que los precios de los alimentos siguen subiendo.
 
China: En el tercer trimestre de 2021, la economía de China se paralizó. El peso acumulado de la caída de Evergrande, los repetidos bloqueos provocados por el covid y la escasez de energía redujeron el crecimiento económico anual al 0,8% muy por debajo del ritmo del 6% al que el mundo se acostumbró.
La estrategia de Beijing podría significar bloqueos para contener la propagación de la nueva variante. Y con una demanda débil y una financiación limitada, la construcción de propiedades que impulsa alrededor del 25% de la economía de China, podría seguir cayendo. El escenario base de Bloomberg Economics es que China crecerá un 5,7% en 2022.
 
Considerando los diversos factores que entran en juego a nivel económico, con un escenario incierto aún, el llamado es a mirar con atención y “aprender a jugar” en un escenario que, sin duda, puede ser complejo, pero que también proyecta una relativa estabilidad que genera posibilidades.