El director de Innovación y Proyectos del Centro Español de Logística nos entrega, en entrevista con Logistec, una mirada sobre el actual escenario de la logística, sus desafíos y también sus retos futuros, donde la visión estratégica de las operaciones y el foco el servicio cobra fuerza ante los cambios experimentados en el último tiempo.

Si bien la pandemia de coronavirus que ha golpeado al mundo desde inicios de 2020 puede ser visto como un punto de inflexión en la forma de entender y mirar los procesos logísticos y supply chain, según Ramón García, director de Innovación y Proyectos del Centro Español de Logística (CEL), este proceso de desarrollo logístico es algo que se ha venido forjando en los últimos años, pero “claramente esta crisis sanitaria lo aceleró”.

Con más de 20 años de experiencia en el área de la Gestión de la Cadena de Suministro desarrollados en empresas de ámbito multinacional como BASF, Glaxosmithkline o Grupo El Corte Inglés, desempeñando roles técnicos, de gestión de proyectos y consultoría, García habla del momento que vive la supply chain, desde una mirada estratégica, de presente y futuro.

Desde la vitrina del CEL, como asociación de referencia nacional e internacional para la gestión de la cadena de suministro en España, nos comenta que los cambios en el ámbito logístico se han experimentado a lo largo de los últimos años.

CEL Ramon GArcia“El cambio fundamental –un cambio de base- ha sido el cambio de paradigma en cómo se entiende la logística, área que antes se visualizaba como “generadora de costo” y hoy se aprecia como “generadora de valor”. Al existir este cambio es evidente que pasó de ser algo meramente operativo a un área estratégica, de gestión al interior de las compañías, creándose figuras que hoy conocemos como: directores de logística o supply chain que forman parte de las decisiones de la empresa”, comentó.

Este cambio de visión conlleva a entender a la logística, a juicio del director de innovación y proyectos de CEL, como una actividad estratégica, donde se agrupan diferentes eslabones y actividades que tienen que ver con “todo el flujo de materiales, desde que pensamos en dar respuesta a una demanda del mercado hasta que cobramos. Eso hace que haya muchos departamentos al interior de la organización que, de alguna forma, están suscritos bajo el mando único de supply chain”.

Sin embargo, García sentenció que a pesar de los cambios “siempre se mide el resultado del servicio logístico de la compañía como: el servicio que estoy dando y a qué costo”.  

INTEGRACIÓN: LA MIRADA DE UN TODO

Con una clara mirada hacia la integración de los departamentos, entendiendo la gestión logística como un todo, Ramón asegura que atrás queda entender esta actividad sólo como el mero almacenamiento y transporte de mercancías; dando paso a una mirada donde se incluyen “todas las actividades, desde pensar en dar una solución hasta cobrar”. Esto incluye entonces: la planificación de la demanda, aprovisionamiento, compras, planificación de producción, almacenamiento y transporte. “Todo eso se gestiona en las compañías como silos o departamentos de forma descoordinada. La visión integrada de estos procesos obliga a tener una visión más arriba en el organigrama. Una vez que se tiene claridad de las ventajas de la integración, la compañía gana peso”, sostuvo.

Así, el Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Licenciado en Economía por la Universidad Carlos II de Madrid, máster en Gestión de la Calidad por el Centro de Estudios Universitarios Ramón Areces (CEURA) y máster en Logística para los Sistemas de Seguridad y Defensa por la Universidad Rey Juan Carlos nos plantea que hoy las ventajas competitivas de las compañías pasan por “los procesos logísticos que se tienen implementados, de cara a cómo estoy respondiendo a los mercados y eso, como he comentado, es un cambio de paradigma que en Europa ya está consolidado”.

“Aquellas empresas que no tenían el tema gestionado lo han pasado muy mal durante la pandemia. Aquellas organizaciones que tenían una buena gestión logística dentro de sus organizaciones no sólo internamente, sino también en sus cadenas de suministros, han podido tener visibilidad de todo lo que ha ido sucediendo, han tenido la capacidad de re-planificar o reorganizar la respuesta al mercado en base a lo que va sucediendo. La diferencia pasa primero, por tener esta visión integrada no solo interna sino de cara a mi cadena de suministro, pero lo segundo, tienen relación con todo lo que dice relación al nivel de digitalización de los procesos”.

A reglón seguido, el Certified Supply Chain Professional (CSCP) y Certified in Logistics Transportation and Distribution (CLTD) por APICS, agregó que “no podemos olvidar que la gestión logística es una actividad organizativa que se basa en una adecuada gestión de la información. Cuanta más información tenga, mejor puedo adaptarme al momento o contexto. Aquellas organizaciones que estaban muy preparadas en esta filosofía han manejado mejor la incertidumbre y han podido planificar, derivar, producir en otro momento o buscar fuentes alternativas de suministro o canales de distribución”.

DIGITALIZACIÓN: UN PROCESO DE INFORMACIÓN

En cuanto al proceso de digitalización que ha sonado, en el último tiempo, como un requisito indispensable para dar el salto hacia esta nueva logística, García afirmó que el desarrollo de este proceso de digitalización está estrechamente relacionado con cómo se define la logística al interior de las empresas.  

“Si la entendemos sólo como almacenamiento y transporte –que es una definición donde se mira el todo desde una parte- y no en forma integral, es decir, como una actividad relacionada con la planificación y organización, todo se vuelve más complejo. La verdadera base de la logística es la gestión de la información. Tan buena será mi gestión logística como la calidad de información que se tenga. Si mis procesos los tengo adecuadamente digitalizados, conseguiré que el flujo físico de mercancías esté alineado con el flujo logístico de información, con el cual tendré la información en el tiempo adecuado para la toma de decisiones, tanto en la perspectiva de cuándo me voy a organizar, como también cuándo lo vamos a ejecutar”, expresó.

Al final, como lo que se requiere es gestión de información se necesitan procesos digitalizados. La logística es una de las actividades que más ha requerido sistemas de información, a lo largo de su historia, desde los ERP hasta nuestros días. “Sin visibilidad se organiza ineficiencia”, enfatizó García.  

El director de Innovación del CEL comentó, en este sentido, que Europa lleva una ventaja en materia de digitalización importante y hoy ya se habla de la optimización de esa digitalización o de mejorar determinados aspectos como la calidad de los datos o la frecuencia o conectividad con determinados agentes.
“Con la pandemia aquellos procesos que eran lentos son los que se han replanteado para dar control total y el máximo flujo posible. Los ejes que se tienen dentro de la cadena de suministro pasan por la fiabilidad de la información y visibilidad dentro de la cadena; con eso uno podrá ser rápido que es lo que muchos buscan”, expresó.

UNA NUEVA BATALLA

El consumo ha cambiado, esa es una realidad que ha impulsado cambios al interior de las cadenas de suministro, ha puesto foco en el cliente final y, por su puesto, en su experiencia de compra, reforzando la mirada de servicio de la logística.  
“Ya no hablamos de grandes cadenas de suministros, ni de fabricación o de transporte troncal, sino ahora de la perspectiva del consumidor final, de la experiencia de compra. De hecho, se estima que, en 2021, por ejemplo, el 20% del comercio será vía comercio electrónico. En retrospectiva, en 2019 en España cerramos con un 5% de comercio online, entonces este salto significa que gran parte de la guerra logística se vive en la ciudad y no en las grandes plataformas logística”.

Lo anterior supone que las soluciones y nuevos modelos logísticos a los que tenemos que evolucionar pasan por una “mirada colaborativa, por lo menos en el último eslabón, ya sea desde la perspectiva de infraestructura física (transporte) o de las tecnologías a utilizar”.

Así, Ramón recalca que el real reto es “ser capaces, por lo menos en la última milla, de que las plataforma, infraestructura y transporte sean colaborativos y eso obliga, además, a dar un salto adelante en la estandarización. De lo contrario atiborramos las ciudades de vehículos y eso no será viable y generará problemas como contaminación, congestión, ruidos, etc.”  

A pesar de los cambios, el Certified Supply Chain Professional (CSCP) aseguró a Logistec que el fin de los negocios sigue siendo el mismo, pero hoy lo que se cambia son los medios. “Si soy Amazon, por ejemplo, sigo entregando a tu casa, pero en un punto de la operación puedo llegar a un hub urbano donde confluyen varios actores. El negocio es el mismo, es una adaptación para que sea asumible este proceso por la sociedad”.

El problema fundamental a juicio de García está en buscar la forma y los medios para que la logística en su conjunto sea un servicio diferencial. “Si soy el agente que entrega la mercancía (logística final) o una empresa que se dedica a realizar esa logística para terceros y no aporto valor o no tengo un servicio diferenciado, al final soy un commodity y me eligen sólo por costo. Entonces, las empresas que se dedican a servicios logísticos deben poder diferenciarse de la competencia o correrán el riesgo de ser obsoletas”.

En tanto, explicó que “si soy el que vende, también debo tener un valor diferencial que tiene relación a si me adapto a tus necesidades, a cómo lo quieres, en dónde lo quieres o el formato de entrega; todo eso es importante para que me elijan y no le compren a otro”.

Finalmente, desde la perspectiva de quien vende un producto como del que presta un servicio logístico diferenciarse por servicio es cada vez más relevante, “porque si no se compite por precio y en un mercado con márgenes tan estrechos te hace muy vulnerable”.

EL CÓMO HACER

“El futuro de la logística es digitalizada, sostenible-colaborativa y resiliente”, así lo definió Ramón García, para quien una de las lecciones aprendidas de la pandemia es que hasta ahora “nos hemos dedicados, fundamentalmente, a diseñar cadenas de suministros orientadas al costo y en ningún caso al servicio. Y el principal cambio de paradigma que ha sugerido es que las cadenas de suministros las tienes que diseñar también considerando que tienen que ser resilientes y eso no siempre responde a costos, pues hay que garantizar la continuidad de negocios siempre”.

A este respecto, el entrevistado recalcó que actualmente la industria en general “está apuntando a ‘Los Qué’ y debemos resolver ‘Los Cómo’, adaptándonos también a los cambios de contextos. Siempre con la misma máxima: dar el mejor servicio, al menor costo. La logística es adaptativa”.

Asimismo, añadió que se vislumbra un escenario en que la logística se aproxima más al punto de consumo y “dado que parte de esa batalla se juega en el campo urbano es necesario que ésta sea colaborativa y sostenible; y no hay nada más sostenible y responsable con la sociedad que no hacer lo que no hay que hacer y no mover lo que no hay que mover”.

En esta línea, García llamó a dejar atrás la idea de que la sostenibilidad de la logística se conseguirá con autos eléctricos, cuando “la verdadera sostenibilidad se logra con una mejor planificación, una mejor gestión de la información y una mayor colaboración en todos los niveles de la cadena de suministros, es decir, haciendo la operación más estratégica”.

Finalmente, queda claro que el futuro va hacia una mayor profesionalización del sector, una mayor apuesta de valor, una mayor conciencia sobre la importancia de la colaboración, el compartir información y la planificación.  

“En el cómo hacer las cosas está el trabajo que nos queda pendiente para poner en marcha esta nueva logística”, concluyó Ramón García.

RAMÓN GARCÍA, DIRECTOR DE INNOVACIÓN Y PROYECTOS DEL CEL