Recientemente, la consultora Gartner publicó los resultados de su estudio Economía Circular y las Cadenas de suministro, el cual asegura que, dentro de 10 años, el modelo económico lineal quedará obsoleto dando paso a un modelo económico circular. ¿Qué representa este advenimiento para las cadenas de suministro y la logística?, a continuación, conoceremos las conclusiones de Gartner a este respecto.

Probablemente ha escuchado el término “modelo económico lineal”; cuyo paradigma implica que un producto (o servicio) se fabrica, se usa y se desecha. Pues bien, este modelo imperante de producción y gestión de recursos, bienes y servicios que busca potenciar el consumo a ‘corto plazo’ experimentará -según los expertos a nivel mundial- una inminente transformación, debido a que factores como la innovación, el avance tecnológico y la mayor conciencia en torno al cuidado del medioambiente están empujando el cambio hacia las denominadas economías circulares, modelos económicos alternativos que buscan conseguir que los productos, componentes y recursos en general mantengan y maximicen su utilidad en todo momento de la cadena de valor.

En este punto, el discurso de los expertos coincide en que el modelo económico lineal ha alcanzado sus límites. De hecho, según el estudio “La economía circular como una oportunidad de sostenibilidad corporativa”, elaborado por la consultora PWC, “actualmente el mundo está llegando a su límite ecológico. Los recursos necesarios para el nivel de vida actual se están agotando aceleradamente y el tradicional modelo de producir para desechar no es sostenible a mediano plazo”.

Así, según la consultora, “la economía circular es una oportunidad atractiva y rentable para que las organizaciones puedan planificar sus procesos con el objetivo de convertir residuos en recursos, disminuyendo de paso la volatilidad de precios en las materias primas y mejorando su relacionamiento con los grupos de interés”.

En este punto, PWC postula que 3 megatendencias que incentivarían a las empresas hacia el modelo circular, estas son:

La Progresiva escasez de recursos; considerando que la alta demanda de materias primas ha conllevado una progresiva escasez de los recursos que ha impactado en la volatilidad de los precios en muchos mercados. Esto también ha incidido en estándares ambientales más estrictos que aumentan el valor de las materias primas. Por ello, recuperar componentes de los productos, a través de métodos rentables, permite dar sostenibilidad a los negocios.

Cambios en el comportamiento de los consumidores; teniendo en cuenta que en la actualidad existe una clara preferencia de comprar acceso por sobre comprar propiedad (servicios versus producto). Al mismo tiempo, una creciente demanda de transparencia y responsabilidad con el entorno, incentiva a las empresas a respetar el medioambiente y sus áreas de influencia.

Los avances tecnológicos; considerando la creciente digitalización y automatización de los procesos, que ha permitido ir migrando de la mantención preventiva a la mantención predictiva, posibilita el monitoreo de los componentes planificando correctamente su mantención y con ello la reutilización de los recursos. Lo anterior, junto con evitar tiempos de inactividad, dispone de una oportunidad para no desechar un repuesto por completo y fomentar su reutilización, por ejemplo.

Con lo expuesto, queda de manifiesto que los efectos nocivos del actual sistema lineal ya se vislumbran a nivel global. Por lo tanto, no resulta extraño que la economía circular cobre relevancia ya que -entre otras cosas – propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos.

LAS CLAVES DEL MODELO

Básicamente el modelo económico circular considera tres principios: preservar y mejorar el capital natural del medio ambiente, usando tecnologías y procesos que empleen recursos renovables; optimizar el uso de los recursos y aumentar su vida útil, utilizando tiempos ociosos de mejor manera, compartiendo los recursos y reutilizándolos; y fomentar la eficacia del sistema, reduciendo externalidades negativas. Estos principios aplicados a la cadena de valor de un producto, por ejemplo, implicarían que desde su diseño se utilicen materias primas duraderas y reutilizables; que su producción y manufactura sea eficiente y en base a recursos renovables, con distribución, consumo y vida útil lo más larga posible; para luego poder ser recolectado o reciclado para reincorporarse, nuevamente a la cadena de valor.

Así, la economía circular se posiciona como un sistema virtuoso y de gran proyección, que se orienta a concretar un modelo económico sustentable a partir de un modelo productivo en el que el valor añadido de los productos y servicios ofrecidos por el mercado no se agote con su primer uso y se mantenga en el sistema el mayor tiempo posible, generando utilidad para nuevos usuarios y eliminándose sólo cuando ya no pueda generar ningún valor.

En esta tarea, las cadenas de suministro y puntualmente la actividad logística cobran gran protagonismo, considerando que en una economía lineal son las cadenas de suministro las que extraen, usan y eliminan; mientras que en una economía circular las cadenas de suministro son las que reducen, reutilizan y reciclan… Por cierto, si ampliamos la idea, tendremos que las cadenas de suministro sincronizadas y colaborativas son más sustentables que las tradicionales, y también más eficientes; mientras que la logística inversa como eslabón deja de ser ‘rechazado’ por el engranaje general (como ocurre en el modelo lineal) ya que esta etapa es fundamental para el éxito de la economía circular.

Tomando en cuenta lo anterior, no es extraño que analistas a nivel mundial sostengan que el nuevo enfoque económico circular implicará un gran reto para las cadenas de suministros actuales, de hecho, en su más reciente estudio, la prestigiosa consultora internacional Gartner predijo que la economía circular reemplazará al modelo lineal en los próximos 10 años; lo que obligará a realizar cambios en las cadenas de suministro para que las empresas puedan mantener su competitividad y avanzar hacia un sistema más sostenible.

UNA DÉCADA PARA LA ECONOMÍA CIRCULAR

Considerando las conclusiones alcanzadas por Gartner en su estudio relativo al impacto de la economía circular en las cadenas de suministro; una de las primeras apreciaciones de la consultora se enmarca en el hecho de que hoy existe una necesidad de avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible que se ha instalado en todos los ámbitos de la sociedad, desde la opinión pública hasta las entidades empresariales que, en la actualidad, desean encajar en esta nueva dinámica.

Al mismo tiempo, los cambios en los hábitos y preferencias de los consumidores y grupos de interés de las compañías avanzan hacia la sostenibilidad, lo que obliga a las empresas a prepararse para una transformación desde una cadena de suministro lineal a otra circular, en la que no se desperdicie nada. Y “si se quiere hacer un cambio gradual, no se pueden demorar las medidas porque Gartner fija en 2029 la fecha en el que la circular será la única economía existente”, aduce el estudio.

Al mismo tiempo, la consultora define a la economía circular “como un modelo económico que separa la capacidad de lograr el crecimiento económico del consumo de recursos naturales, y fomenta la reutilización continua de materiales para minimizar el desperdicio y la demanda de consumo adicional de recursos naturales”.

En esta línea, durante la presentación del estudio, Steven Steutermann, vicepresidente y gerente de la práctica de cadena de suministro de Gartner expresó que en la actualidad las organizaciones están bajo presión por parte de los consumidores y gobiernos para reducir la cantidad de desechos que están produciendo, por tanto, “la solución a este reto es el cambio hacia una economía circular y libre de residuos, y según el 84% de los participantes del estudio sobre el tema, la cadena de suministro jugará un papel clave en este proceso”.

No obstante, según lo descrito por Steutermann, cambiar de una economía lineal a una circular no es un proyecto independiente, sino que requiere un ecosistema completo. Así, los responsables de las cadenas de suministro deben colaborar con los diseñadores internos de los productos y los proveedores de productos para comprender exactamente cómo se consumen y desechan tras su uso.

Considerando los resultados expuestos, la consultora Gartner recomienda que se utilicen programas de gestión del cambio y se inicien los pilotos “porque diez años no es mucho tiempo para cambiar el sistema y estos prototipos permitirán aprender y ayudarán a impulsar nuevas iniciativas de economía circular”.

En tanto, según el punto de vista de la consultora, otra posible acción es unirse a consorcios o alianzas que apuesten por este modelo económico y unirse con profesionales afines para ayudar a definir una visión de un ecosistema inteligente.

Según la encuesta, el mayor desafío para los esfuerzos de la economía circular es establecer objetivos medibles. A menudo, el desafío clave para establecer estos objetivos, como con cualquier iniciativa de transformación, es corroborar cómo los cambios propuestos afectarán las preferencias de los consumidores y, en última instancia, los márgenes.

En este punto, Steutermann manifestó que “si bien ya existen algunas métricas sobre sostenibilidad, en su mayoría están relacionadas con métricas lineales, como la reducción de residuos en vertederos o emisiones de dióxido de carbono. Es importante no confundir esas métricas con la economía circular. Las buenas métricas para la economía circular podrían ser los porcentajes de materiales recuperados y reutilizados para la producción y la reducción del plástico de un solo uso”.

DE LA ECONOMÍA CIRCULAR Y LA CADENAS DE SUMINISTRO

Si ahondamos en la relación entre las cadenas de suministro y la economía circular, lo primero a destacar es que en el futuro, en toda corporación o negocio que aspire a ser sustentable, el Gerente de Sustentabilidad y el Gerente de Cadena de Suministro deben ser grandes aliados y trabajar bajo el mismo objetivo. Y es que la misión de la gestión de la cadena de suministro debe ser modificada para atender el máximo de la demanda, con el mínimo capital de trabajo, el mínimo costo operacional y el menor perjuicio para el medio ambiente.

Ahora bien, si consideramos que la economía circular se sustenta en tres pilares: Reducir, reutilizar, reciclar. La sincronización de las cadenas de suministro apalanca la reducción, mientras que la logística de reversa apalanca la reutilización y el reciclaje.

Simultáneamente, en la reutilización, los productos que fallan deben recorrer un camino inverso en la cadena, desde el cliente hacia un servicio de reparación, en el cual se prolonga su vida útil y pueden ser nuevamente utilizados. En el reciclaje, en tanto, los productos también recorren un camino inverso, pero esta vez es con la finalidad de entrar en una unidad de reciclaje donde se separa lo biodegradable de lo no biodegradable. Lo biodegradable regresa a la naturaleza y lo no biodegradable se transforma en materia prima reutilizable para crear nuevos productos.

Volviendo a las cadenas de suministros sincronizadas, tenemos que dicha sincronización implica que dos eventos deseables ocurran en concordancia uno con el otro, en el caso de las cadenas de suministro significa que la velocidad con la cual entran bienes a la cadena (Ingresos de compras) es similar a la velocidad con la que salen de la cadena (Consumos por venta o uso). Cuando esto no ocurre hay dos efectos perjudiciales para el negocio y para el medio ambiente, veamos:

Cuando la velocidad de entrada es mayor a la de salida, por ejemplo, se implica que en algún proveedor se están generando procesos productivos innecesarios, es decir, un gasto energético evitable, pero adicionalmente estos bienes que entran en la cadena y que no son consumidos generaran una demanda de espacio de almacenaje que también se traducirá en un mayor gasto energético.

Consecuentemente, el exceso de inventario sin rotación hace que aumente su riesgo de obsolescencia, y esto termina generalmente de dos maneras, incentivando el sobreconsumo mediante remates (bajadas de precio para incentivar su salida) o bien en algún proceso de eliminación de inventarios por obsolescencia donde estos productos terminan en algún lugar del planeta como desecho. Las empresas de clase mundial no hacen remates, los remates son consecuencia de una mala planificación y las empresas sustentables reducen sus desechos al mínimo posible.

Por otra parte, cuando la velocidad de entrada es menor a la de salida, el efecto adverso para el medioambiente se traduce en permanentes quiebres de stock, que a su vez implican acciones de contingencia que acarrean procesos de transporte ineficientes, lo que aumenta la huella de carbono en la distribución.

Ahora bien, en lo relativo a la logística de reversa como proceso fundamental de la Economía Circular tenemos que generalmente este proceso en el sistema lineal no agrega valor, ya que lo deseable es que los productos fluyan hacia los clientes y no se deba mover inventario desde un canal de venta nuevamente hacia los centros de distribución. No obstante, en la economía circular este paradigma cambia, ya que para este esquema es deseable y agrega mucho valor toda vez que este proceso apoya el reciclaje y la reutilización de los productos.